Autor Tema:  Subvenciones  (Leído 215 veces)

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Subvenciones
« en: 25 de Abril de 2018, 15:21 »
Os voy a poner un problema que creo que podría expresar de una manera muy sencilla una aproximación de la realidad.

Si nos fijamos en la dinámica de la evolución de los distintos sectores, podemos observar cierto cambio constante (ficticio o real), cada vez más acelerado. Todo esto podría ser el resultado de dos factores (que además se complementan):

-Incentivo del consumismo: el capitalismo se mueve por esta premisa, cuanto más dinero se mueva, más rentabilidad se obtendrá.

-Aumento de población activa: Al menos en el “primer mundo”, encontramos unas tasas de población activa tremendas (incorporación de la mujer al trabajo, aumento de la esperanza de vida, etc…)

Ambos factores además se retroalimentan, más personas pensando en que más pueden necesitar otras personas terminan creando herramientas que reducirán los tiempos empleados en diversas tareas (electrodomésticos, medios de transporte y comunicación, maquinaria, etc…), por lo que en el medio plazo habrá más personas disponibles para crear y ejecutar estas nuevas ideas y cambios (aunque a veces no sean reales, pero está comprobado que lo que no se renueva termina cediendo su cuota de mercado).

De entre todos los sectores y subsectores, resulta que uno de los sectores claves, la agricultura, digamos que no admite tanto cambio, y quizás los cambios que se dan, a veces son incluso contraproducentes (pesticidas, transgénicos, hormonas de crecimiento, etc…), de hecho, los cambios que se dan generalmente suelen favorecer a industrias paralelas, y no al agricultor en sí, fertilizantes (industria química), maquinaria agraria (sector industrial), productos gourmet (yo aquí señalaría mas al marketing que al agricultor en sí).

De este modo, tenemos cada día una cesta de la compra en la cual el dinero destinado al agricultor cada vez representa un porcentaje menor. O lo que es lo mismo, cada día el poder adquisitivo del agricultor disminuye frente a otras profesiones “en constante cambio”. Frente a este panorama tan negativo para el sector de la agricultura surgen varias vías:

-Mano de obra barata: Aumento de inmigración, la población española en un gran porcentaje tiene acceso a la educación con la que rehuir trabajos poco remunerados y tan exigentes físicamente, por lo que cada día es menor la cantidad de población española dispuesta a trabajar la tierra.

-Importar alimentos.

Muchos países basan la alimentación de sus habitantes en importaciones masivas, por otro lado también son países en los que no se disponen de las condiciones ideales para la agricultura.

¿Cuál ha sido la tendencia española frente a este panorama? La subvención.

Y la verdad que resulta difícil pensar en otras alternativas. Personalmente, un sector tan importante como el de la alimentación, a mí me da cierta confianza saber que la materia prima se cultiva en nuestro país y pasan unos controles de sanidad.

Pero cuando llega la subvención, llegan ciertas dudas (la mayoría con bastante motivo). A veces siento que nuestros gobiernos hacen el cálculo de estas subvenciones con estimaciones de votos en vez de calculadoras.

Mi idea es que una subvención debe cubrir la diferencia entre un salario digno y el precio de mercado, de este modo se puede competir contra productos extranjeros, pero conservando un salario adecuado para el país en el que se produce. Claro que la dificultad repercute en la variabilidad de la producción, cualquier anomalía climática va a afectar al precio de la producción, además de la dificultad de que esta subvención llegue al trabajador y no se quede en mano de intermediarios.

También se abre otra puerta, y es como evitar que el negocio de la agricultura pase a ser el negocio de la subvención.

En muchas ocasiones, yo mismo he pensado, lo que hay que hacer es utilizar ese dinero público en modernizar el sector, desarrollar la industria alimentaria (en este caso pienso en como Andalucía no es puntera en este sector teniendo la producción aquí mismo). Pero estas ideas, que no tienen por qué ser malas, siguen olvidándose del jornalero, pieza vital para que el sector produzca, y es que con jornaleros con sueldos españoles difícil es competir en este sector con Latinoamérica y África.

Conclusiones no tengo ninguna, pero si una idea vaga de que la subvención es necesaria, pero se necesita apoyar con fuertes estudios recursos/producción, se necesita inspeccionar de manera más exigente, y se necesita estudiar de qué manera podemos mejorar producción y calidad para que los productos puedan ser competitivos con la menor subvención posible.

Igual que para la agricultura, podemos extender esta problemática a muchos sectores que ya sea por el impacto en la sociedad, o por la necesidad de un cambio (largo y caro), necesitan el apoyo del estado temporal o indefinidamente.

¿Cuál es vuestra opinión respecto a las subvenciones?

Un saludo