Autor Tema:  La rebeldía en el tenis: ¿Estamos formando “Estrellas rebeldes” como Kyrgios”?  (Leído 826 veces)

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Desconectado berdinda

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La rebeldía en el tenis: ¿Estamos formando “Estrellas rebeldes” como Kyrgios”?

Javier, entrenador de tenis, escribe en su muro:

“Hace unas semanas voy a trabajar en coche, 8:40 y en la radio escucho a un tertuliano, creo que se llama Ignacio Varela, hablando sobre las generaciones de antes y ahora. Voy a poner todo el texto, variando pocas cosas. Os recomiendo leerlo y comentarlo.

«Con demasiada frecuencia los padres vuelcan sobre sus hijos sus frustraciones, sus complejos y gran parte de su narcisismo. A menudo nuestros hijos se nos parecen y así nos dan nuestra primera satisfacción. Primera reacción narcisista, que el niño se me parezca es una satisfacción, no parece lógico, lo lógico sería que el niño sea guapo, sano, robusto. Si tu eres una birria, por que buscamos un espejo en el que mirarnos»

De lo que hablamos es del egoísmo de los padres. Mi tesis es que, con demasiada frecuencia, lo que buscamos no es hacer felices a nuestros hijos, sino que ellos nos mejoren, nos hagan felices a nosotros. Lo que pasa que en cada generación se plasma de una manera distinta y eso a su vez nos da pistas sobre las frustraciones, los complejos, las obsesiones en cada generación, cada momento histórico.

La generación de mis padres querían que sus hijos fuesen a la universidad, que fuera médico, ingeniero, abogado, y si el niño decía que quería ser cantante o pintor, que eran gente de mal vivir pues había trauma familiar. Se pretendía usar al niño de ascensor social, que nos hiciera subir un peldaño de Status en una sociedad que era más clasista que la actual. Por tanto se les exigía que hicieran lo que sus padres se quedaron sin hacer, por eso en mi generación hay un montón de vocaciones frustradas y de vidas infelices porque se trataba de hacer felices a los padres para que pudieran enseñar nuestro título y presumir del nuevo Status.

Y los de mi generación crecimos y tuvimos hijos, fue un verdadero desastre porque ya era la época que el padre y la madre trabajaban, tenían carreras profesionales de éxito, estaban sumamente ocupados y como consecuencia tenían poco tiempo para estar con sus hijos y se sentían culpables por ello. Por eso, por liberar su culpa criamos (colectivamente) una generación de pequeños tiranos, porque la compensación era darles todo, colmarlos con la abundancia, no negarles ningún deseo. El niño era el que mandaba en la casa, el que decidía lo que se comía, manejaba el mando del televisor, es decir, nos olvidamos de enseñar a nuestros hijos el significado de la palabra NO. Les educamos en la omnipotencia de la voluntad “esto quieres, esto tienes”. Ya sabemos como es un niño cuando sabe que tiene el poder. Por eso cuando todos esos pequeños tiranos, habituados a la satisfacción perpetua chocaron con la vida adulta y sobre todo, chocaron con la crisis, se produjo la tragedia y damos un nuevo paso adelante en la historia, llegamos a los jóvenes padres actuales.

A los que alguien les dijo alguna vez que eran la mejor generación preparada de la historia y no les sirvió de gran cosa porque siéndolos se enfrentaron a la crisis, a la precariedad laboral, a los infraempleos y una obsesión brutal por la competitividad. Por eso esta generación de padres actuales no quieren criar niños normales, sino superniños. Quieren triunfadores en la época de máxima competitividad, quieren fabricar gladiadores, atletas de la vida. Se buscan niños que antes de los 10 años hablen, no dos idiomas, sino 4, que practiquen varios deportes y que en todos sean los mejores, que sepan solfeo, robótica, teatro, que conozcan 15 o 20 países y los programamos así para luego exhibirlos como si fuesen trofeos, como nuestra obra. Es verdad que esta es la generación de niños más sobreestimulados de la historia. El niño tiene que estar a tope desde que se levanta hasta que se acuesta, absorbiendo como una esponja, haciendo algo siempre útil, se los educa como se prepara a los deportistas de alta competición, máximo entrenamiento para obtener el máximo rendimiento, máxima competitividad. El compañero como al rival que hay que superar y por el camino se nos olvida que aprendan algunas cosas elementales, la tolerancia, la creatividad, el trabajo de equipo y sobre todo la pausa como dice la Psicóloga Alicia Banderas “son seres alérgicos a la paciencia, alérgicos a la soledad y alérgicos a eso tan importante que es el aburrimiento.

En un reportaje ha salido un centro escuela que se llama Mozart kids, es una especie de centro de alto rendimiento para niños de hasta 12 años. El nombre ya lo delata. No queremos un niño que disfrute de la música, queremos a Mozart, y si juega al futbol un Messi, y si juega al ajedrez un Bobby Fischer. Alguien debería explicarles a esos padres dos cosas, Que Mozart, Messi hay pocos y que probablemente sus vidas no son precisamente ejemplos de vidas felices. Yo recomiendo que la gente lea las memorias del tenista André Agassi, que son todo un ejemplo de eso. Los padres lo programaron para eso, para ser un gran tenista. Cuando se encontró con Steffi Graf, ésta le confesó que odiaba el tenis, resultó que eran dos personas profundamente infelices.

Todos hemos vivido lo de ir a un campo de futbol el fin de semana donde están los niños jugando y el espectáculo no son los niños, son los padres, que son auténticas fieras. Son gente que se pelea, insultan al árbitro, que les transmiten a sus hijos lo peor de lo peor. Y por eso la pregunta del millón es: ¿Que queremos? ¿Que los niños sean felices o nos hagan felices? El mayor daño que se le puede hacer a un niño es hacerle perder su infancia, que a los 6 años no se le permita hacer la vida de un niño de 6 años porque nunca van a volver a tener 6 años y a estos padres les pasará lo que dice Serrat en su canción. “Esos locos bajitos”…

¿Viene todo esto de la idea de que la «vida no es un juego» sino que la «vida es una lucha» y por eso nuestros niños deben dejar de jugar y llenarse de habilidades y armas para salir triunfantes de la batalla?

¿Deben nuestros jugadores más jóvenes ser perfectos, llenarse de habilidades y recursos para ganar la batalla? y es sólo responsabilidad de los padres que las generaciones futuras sean de una u otra manera? Yo estoy convencida de que no. Cada vez tengo más jugadores que tienen un nivel de autoexigencia enorme y se enfadan cada vez que las cosas no salen como quieren en pista. Se enojan, insultan, tiran o rompen raquetas. Ayer mismo estuve viendo un partido de una jugadora de 14 años jugando la semifinal de Sub 18. Golpes fuertes y actitud negativa. Su madre para ayudarla me contrata y la jugadora no hace nada de lo que hablamos. Sigue insultando, tirando raquetas e insultando a su madre que desde las gradas mira el partido y se avergüenza del comportamiento de su hija. ¿Y ahora? Soy de la opinión que somos todos responsables, los padres, los entrenadores, los organizadores del torneo, los profesionales como yo de la psicología. No se trata de buscar culpables. Cuando esta jugadora se comporta así no se merece jugar la final. El torneo debería sancionarla, la madre sacarla del partido después de insultarla, los entrenadores no ceder ante el enfado en los entrenamientos. Estos jugadores indomables están pidiendo a gritos que se les pare, que se les ayude. Ellos sufren y no saben cómo pararse. Nos muestran una laguna en nuestro sistema. Son niños tremendamente dulces que se transforman en pista y todos se lo consentimos. Necesitan consecuencias para poder parar este comportamiento disfuncional. Están pidiendo a gritos consecuencias. Si se comportan así y tienen el ultimo iPhone, en unos días se van a Mallorca a entrenar y además juega un torneo detrás de otro, sinceramente, yo si fuese mi jugadora tampoco cambiaba mi actitud. ¿Para qué si todo va de maravilla?

Ahora, si el torneo me expulsa, mi madre me prohíbe jugar al tenis o no me lleva a ningún torneo hasta que deje de enojarme e insultarla y mi entrenador cada vez que tengo un mal gesto, me saca de la pista a hacer otras cosas, entonces me lo pensaría antes de molestarme por todo, gritar e insultar. A la más mínima hay que actuar y cuanto antes mejor. Es labor de todos. Nadie en solitario podemos cambiarlo, ni los padres, ni los entrenadores, ni yo como psicóloga y mental-coach. Los Psicólogos no tenemos la barita mágica y sin la intención de cambio del jugador, no es posible una transformación. Es como ir al médico y luego no tomar las medicinas, no te curas. Aquí no hablamos de habilidades mentales en tenis, si no de educación y cultura. De formas de enfrentar la vida y los problemas. Pocos son los deportes, donde los deportistas más jóvenes insultan y rompen materiales. Nadie sale de la zona de confort porque sí. Sólo si el precio que pagas es más alto que el beneficio. Así que todos consentimos este desarrollo del tenis y todos somos responsables para que no haya más Kyrgios en el tenis.

La rebeldía no es más que una llamada de atención, pidiendo esos límites que necesita. Algunos me dicen que el entrenador no va a sacar de la pista al jugador porque sabe que sus padres le llevaran a otro sitio. El caso es que pedimos a nuestros jugadores que sean valientes en la pista y nosotros, los adultos, no lo somos. ¿Por qué?, ¿de qué tenemos miedo? ¿cuáles son nuestras carencias. Entre todos estamos enfermando al tenis, haciendo que deje de ser un juego para ser un cultivo de conductas disfuncionales, de chicos frustrados y rebeldes.

La carencia y el miedo nos puede a todos, padres, entrenadores, profesionales, jugadores. Como diríamos en España hay que echarle más «pelotas». Además, esta generación de «enojados romperaquetas» nos están indicando donde nosotros los profesionales, padres y responsables del tenis hacemos cosas que no funcionan y qué hay que mejorar. Por eso benditas raquetas rotas que nos dan un toque de llamada que lo que cada uno de nosotros hace, que tampoco funciona.

Maite Torres Terry en La Web del Tenis
Alvarito, tan lejos y tan cerca. No te olvido.
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Desconectado M_Webber

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John McEnroe era así o peor. Quizá la diferencia es que como es número 1 del mundo la gente piensa que se puede permitir cosas que Kyrgios no.

Eso puede ser un problema, puesto que cuanto más arriba esté un tenista en la ATP más ejemplo de lo bueno o lo malo puede dar a los jóvenes.


Desconectado Beltranito

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Los espectáculos de ciertos tenistas descargando su ira contra las sillas o con su propio material cambiarían si el público en vez de ser encamisados con la rebeca en los hombros fueran hinchas de fútbol que les hicieran llover botellas.
Creo que es cuestión de valores del núcleo familiar, yo por ejemplo de pequeño jamás rompí una raqueta, ja-más. Además de que valoraba el hecho de que mis padres me compraran una raqueta. Las cuidé todas como obras de artesanía exclusiva (desde mi 25" hasta mi pro staff), sabía que si me atrevía a hacer algo así (que no era el caso) aparte de la bronca monumental, no iba a tener recambio ni de coña. Sin embargo he tenido compañeros que rompían raquetas tanto en entrenamientos como en torneos, pero pasaba el finde y volvían con 2 o 3 nuevas.


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Desconectado M_Webber

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El único tenista profesional al que jamás he visto romper una raqueta es a Nadal.

No lo defiendo, pero lo cierto es que si te inculcan un sentido desmesurado de ser competitivo, que es necesario en estos tipos en cualquier momento puedes acabar perdiendo los nervios.

Hasta a Federer le ha ocurrido, y siempre parece muy caballeroso.

Desconectado Beltranito

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Yo creo q a puerta cerrada alguna habrá roto, de hecho vi un video una evz entrenando q hacía el amago de ir a golpearla al suelo pero no lo hace.
De federer siempre se ha dicho que de joven, antes de ser conocido, era un auténtico bicho rompedor de raquetas, que hubo mucho trabajo psicológico.

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Desconectado IberiaUnida

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Si rompe la raqueta deberia ser penalizado con la perdida de un juego.
Si el Gobierno, los sindicatos, y los empresarios, colaboran para que las empresas privadas crezcan, se creen otras, y se genere empleo; los salarios subirán, las personas podrán comprarse una vivienda, y el Gobierno podrá recaudar el dinero necesario para que la democracia por si misma, haga que todos los demás derechos y prestaciones sociales de los trabajadores y ciudadanos sean conseguidos. Y para no lastrar a los trabajadores, el Gobierno debe esforzarse en bajar la deuda al 80 % del PIB.


Desconectado mariodrive

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A mi que un jugador rompa una raqueta me parece mal pero no grave. De hecho, he presenciado en pista algún que otro numerito, no es agradable pero a mi me afecta poco. Lo que me parece muy grave son las faltas de respeto al contrario y eso kyrgios lo hace mucho. Igual que Soderling hizo con Nadal en su día, para mi eso no es nada justificable y si penalizable 
Al que tenga mi muñeco vudú, que lo lleve al gimnasio, por favor.

Desconectado Matchbol

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En casi todos los deportes,está llegando "personal" que no tiene claros los conceptos.Y encima deciden sobre las reglas del propio juego.
Y claro se hace lo que se hace.
El juego es una cosa y la disciplina otra.Es MUY AGRESIVO Y BRUTAL,que llamemosle a "juego parado" se sancionen faltas TECNICAS por cometer otro tipos de faltas disciplinarias.
Si uno rompe una raqueta mismamente en un descanso,no está la pelota en juego LA SANCION DE HABERLA siempre ha de ser DISCIPLINARIA,nuncaaaaaaaaaaaa tecnica.
Os figurais en futbol que sin la pelota en juego,PITEN PENALTY, o den un gol....por una agresion o semejante.Juego parado....sancion disciplinaria.
Y en tenis como en futbol,están saliendo "espabilaosss de cojonss".Con avisos y apercibimientos disciplinarios fuera de juego SE DAN TANTOS Y PUNTOS.
Si uno no saca a tiempo,NO ESTA EN JUEGO LA PELOTA.........pide sancion o apercibimiento....en futbol con tarjetas,que se sigue incumpliendo.....inquilino que no paga a la p. calle.
La disciplina es una cosa EL JUEGO OTRA.Para trasvases,mejor que piensen en la del EBRO.s2

Desconectado Matchbol

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Y en el tenis CASI TODO esta reflejado como el gran grano en el pompis= EL SERVICIO.

No se sabe NI CUANDO ENTRA EN JUEGO EL GOLPEO EN EL SERVICIO.

En principio LO LOGICO Y NATURAL es que entrara en juego EL MOMENTO DEL GOLPEO... pero nooooooooooooo,segun sea primer saque o segundo LA PELOTA ENTRA EN JUEGO EN MOMENTOS DISTINTOS.

Mientras en el segundo servicio SI ENTRA EN JUEGO Y DECIDE el impacto.................en el primer servicio SOLO LO HACE si entra en el cuadro asignado.Si no entra en el cuadro NO HA EXISTIDO COMO JUEGO ese momento de impacto y viaje hasta tocar suelo.s2

Desconectado M_Webber

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A mi que un jugador rompa una raqueta me parece mal pero no grave. De hecho, he presenciado en pista algún que otro numerito, no es agradable pero a mi me afecta poco. Lo que me parece muy grave son las faltas de respeto al contrario y eso kyrgios lo hace mucho. Igual que Soderling hizo con Nadal en su día, para mi eso no es nada justificable y si penalizable

Ojo, que no lo estoy justificando. Lo que digo es que tiene una explicación. Kyrgios y Soderling a veces me han dado un poco de asco, se les huele el complejo de inferioridad.

También soy partidario de penalizar los actos para hacer ver sus consecuencias.

Dicho todo esto es fácil saber desde fuera cómo gestionar algo. Ahora, a saber cómo está la cabeza de estos tipos tan inflados hasta arriba de competir.
« Última modificación: 06 de Abril de 2021, 09:14 por M_Webber »