ATP Tour - El año en el que Federer dejó de ser nº1

Iniciado por Sonia, 21 de Diciembre de 2008, 15:49

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Sonia

ATP Tour - El año en el que Federer dejó de ser nº1

Hablar de Roger Federer y hacerlo sin asociar a su nombre la coletilla de 'número uno mundial' se hace extraño, ¿no creen? Y es que las 237 semanas en las que se mantuvo en lo más alto de la clasificación ATP nos han dado para acostumbrarnos a eso y a mucho más.

Durante estos últimos cuatro años, hemos llegado a pensar que Roger Federer venía de otra galaxia. Durante estos últimos cuatro años el suizo ha malacostumbrado a los amantes del buen tenis con su juego. Durante estos últimos cuatro años hemos llegado a creer que el reinado del hombre perfecto no se iba a terminar nunca. Pero ese día llegó.

El 2008 no empezó de la mejor forma para el suizo. Una mononucleosis de la que tuvo que recuperarse más lentamente de lo deseado le debilitó durante buena parte del arranque. Y tampoco terminó mucho mejor para un Federer que lejos de repetir por sexta vez consecutiva el paso por la final de la Copa Masters, terminó la campaña dolorido y con problemas musculares debido a una lesión de espalda. Demasiada carga para un deportista poco familiarizado con el acoso de las lesiones.

Acostumbrados a verle ganar, las 15 derrotas sufridas por el otrora intocable tenista pesan mucho. En esta ocasión no sólo Rafa Nadal, que le ganó en cuatro finales disputadas, incluida la que sirvió para robarle las llaves de su jardín en Wimbledon en un partidazo de casi cinco horas, levantó los brazos ante el suizo. El escocés Andy Murray también consiguió derrotarle en tres ocasiones, honor que hasta el momento sólo ostentaba el mallorquín y el argentino David Nalbandian.

Además, el francés Gilles Simon se llevó el pulso en los dos duelos que disputaron durante la campaña y Novak Djokovic le frustró en las semifinales del Open de Australian para luego terminar la temporada a diez puntos del suizo en la clasificación ATP y a tan sólo tres de sobrepasarle en la Carrera de Campeones, todo un logro con el que el serbio ni se había atrevido a soñar a principio de año.

No debe ser fácil para alguien como Roger Federer pasar de ser el protagonista a simplemente figurar como uno más de los actores secundarios de la película, pero si hay algo a valorar especialmente en su actitud es la forma en la que ha afrontado los malos momentos. El suizo no se ha escondido, ha asumido sus errores, y lo ha hecho de forma leal, haciendo gala de esa elegancia que parece ser compañera inseparable de su raqueta y por ende de su persona.

Saber estar en los momentos buenos y en los no tan buenos y asumir el paso del tiempo y el avance de las nuevas generaciones sin rechazar la lucha de igual a igual con generosidad y esfuerzo, aunque por ello en ocasiones haya terminado por salir escaldado, no está al alcance de todo el mundo. Ni tampoco bajarse de lo más alto del podio después de haber oído cosas como que es el mayor talento de la historia o el jugador más completo, y más cuando esas palabras te las dedican entre otros John McEnroe o Bjonr Borg.

Sin buscar la justificación fácil al asunto, no deja de ser cierto que mientras que un año malo para cualquier tenista supone no conseguir ningún título o no dejarse ver en las rondas finales de los cuadros... el que algunos han calificado como el 'annus horribilis' de Federer se ha saldado con cuatro títulos, uno de ellos de Grand Slam y que supuso su quinto USA Open, el paso por tres finales, otras tres semifinales y por cuatro rondas de cuartos de final en los 19 torneos disputados. Eso, sin olvidar la medalla de oro lograda junto a su compatriota Stanislas Wawrinka en la competición de doble de los Juegos Olímpicos de Pekín.

Y es por todo ello por lo que me duele especialmente que la gente se olvide tan pronto de sus ídolos. Lo fácil es estar con los deportistas cuando están arriba, cuando todo les marcha bien, cuando todos los focos apuntan hacia ellos. Pero una inoportuna lesión, un bajón en el rendimiento o una simple etapa negativa suele ir irremisiblemente acompañada de numerosas críticas y del olvido del gran público.

Esta vez no. Me niego a que esta vez suceda lo mismo. A que se olvide de un plumazo el carácter imprimido por los años en posesión del número en Roger Federer, la aparente facilidad con la que golpea la bola, y el dominio sobre el juego en todas sus vertientes. No me resigno a no volver a ver al suizo peleando por todo y a quedarme sin disfrutar de esos duelos al sol contra Rafa Nadal sobre la pistas de todo el mundo.

http://es.eurosport.yahoo.com/21122008/47/atp-tour-ano-federer-dejo-n-1.html