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Encuentro con los Nadal

Iniciado por jafl, 24 de Enero de 2007, 09:06

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jafl

El bicampeón de Roland Garros reflexiona con su familia, en presencia de Zubizarreta, sobre las claves de su éxito

Rafel Nadal abandonó el pasado 28 de diciembre Manacor rumbo al otro lado del mundo. Lejos, muy lejos, demasiado lejos como para vivir en nuestro mismo horario. Y lo hizo para iniciar un nuevo año, el 2007, en la India y, más tarde, aunque no llegó a disputar el torneo, en Sidney. La primera cita seria de su calendario era, cómo no, el Open de Australia, en Melbourne. Y allí sigue aún, donde esta mañana se enfrenta a un hueso duro, muy duro, de roer, el chileno Fernando González.

Puede que el derroche de fuerza que se vio obligado a hacer, el pasado lunes, frente al escocés Andy Murray, le pase factura. Pero, tratándose de un Nadal, es muy posible que todavía le quede combustible para salir adelante. Lo que ustedes van a leer a continuación es un extracto, sólo eso, de una larga, maravillosa y fructífera charla que, ideada y promovida por mi admirado Andoni Zubizarreta para ´El Dominical´ de El Periódico de Catalunya, mantuvimos con la familia Nadal, en Manacor, poco antes de que el número dos del mundo viajase al otro lado del planeta.

Todo empezó con Sebastià Nadal, el padre de la estrella, escurriendo el bulto "porque esto no es lo mío". La verdad es que tenía un invitado de lujo, el propietario de la marca de relojes Time Force, ya saben, el nuevo patrocinador de la pareja de élite formada por Rafel Nadal y Pau Gasol. Así que, aunque de vez en cuando, Sebastià se acercaba a la mesa, a la que seguía llegando un surtido pica pica para "el niño", que acababa de entrenarse y estaba muerto de hambre, el padrazo casi no participó en la conversación a excepción de un momento en el que, mirando a Zubi y mientras comentábamos lo difícil que es superar ese instante de duda que te llega cuando estás ante el punto que ha de darte el partido, Sebastià dijo: "Andoni, eso es como cuando te iban a lanzar un penalti; el de enfrente está cagado, no sé tú". "¿Yo?", le dijo Zubizarreta, "lo único que quería es que chutase lo antes posible y lanzarme hacia un lado, a ver si tenía suerte, nada más".



El tío futbolista



La conversación, como pueden suponer, estuvo protagonizada, casi siempre, por Toni Nadal, tío y preparador de Rafel. Y por el tenista, claro. Miquel Ángel Nadal, el amigo al que acudió Andoni para que preparase la cita, estuvo siempre a la expectativa y, aunque parecía no estar, estaba, estaba, ¡vaya si estaba!, y se dejó oir en momentos cruciales como cuando su hermano Toni y Rafel polemizaron sobre lo importante que es trabajar duro. Por varias razones, entre otras por ofrecer una imagen de campeón. "Pues yo, la verdad", señaló con cierto rintintín Miquel Angel, "no creo que un deportista se entrene por su imagen, pues nosotros, los del ´dream team´, entrenábamos una hora y media al día, así que nuestra imagen no podía ser muy buena". Y sonó una enorme carcajada.

El inicio, sí, versó sobre el trabajo, sobre el duro trabajo que le esperaba a Rafel para ser uno de los grandes tras devolverle, con una habilidad pasmosa, la primera pelota a Toni cuando el técnico lo tentó con una bola de tenis. Trabajo que se complicó enormemente el pasado año cuando apareció la dichosa lesión del pie. "¿Sabes cuál fue el problema?", le dijo Rafel a Zubi. "El problema fue que no sabíamos qué era ni cómo solucionarlo. Sabíamos que aquello no iba. Que forzaba y me dolía. Que jugaba y no rendía", comentó el bicampeón mientras le daba un sorbo al refresco light, claro. "El problema", exclamó el tenista, "era que no era una lesión común. Si te rompes un hueso, te operan, te lo inmovilizan y sabes que en tantas semanas vuelves a entrenarte. Esto, no. Me pinchaban, me daban masaje, varios tratamientos y nada. Hasta que dimos con la solución a través de unas plantillas nuevas. Y todo volvió a su sitio. Y todo volvió a funcionar".

Y, funcionó tanto, que arrasó en Roland Garros. De nuevo. Y esta vez ante Roger Federer, la segunda víctima tras el argentino Mariano Puerta, en el 2005. Y surge el debate: ¿mejor el segundo Roland Garros que el primero? Y la familia empieza una amigable, como todas, discusión. "A mí, el segundo Roland Garros me dejó mejor sabor de boca que el primero. Son satisfacciones distintas, cierto, todas extraordinarias pero, no sé, el segundo es mejor, sí, mejor", dice Rafa.

"Para mí, no. Para mí, nada como el primero. Era nuestra meta desde que empezamos, la cima a escalar. No sé, todo un símbolo. Por la lesión, más meritorio el segundo, cierto, pero el primero fue más emocionante, no sé, me produjo mayor satisfacción. Cuando lo ganó, pensé: ´mira, si ahora se acabase el tenis o Rafel pusiese fin a su carrera, todo eso que se lleva: un Ralond Garros ¡fantástico!", apuntó Toni. "Yo coincido con Rafel, mucho más el segundo", se oyó la voz ronca y despistada de Miquel Angel, que terciaba en el debate. "Porque cuando uno gana después de sufrir, la conquista tiene más mérito. No sé, sabe mejor. Sobre todo si gana el número uno del mundo". Roger Federer, claro.

"¡Ese sí que es bueno!", lanzó al aire Miquel Angel, mientras Rafel asiente, convencido, con la cabeza. Federer, el monstruo. Y Zubi preguntó por qué tantos elogios a Federer. "Mira", apunta Toni, "es como si Cannavaro, al que ahora han nominado Balón de Oro y FIFA World Player, dijese que el mejor es Ronaldinho. Sería lógico ¿no?, porque es verdad. De ahí que nosotros digamos que Federer es el mejor. Pero no le tememos, le respetamos y, si podemos, volveremos a ganarle". Y, a continuación, se habló mucho, mucho, de esa manía que tiene Dani Pedrosa de querer ganar el Mundial de MotoGP con Valentino Rossi en la pista o de lo contento que está Fernando Alonso por haber ganado dos mundiales de F-1 con Michael Schumacher en la pista. "Y es que, cuando ganas al mejor, la victoria te sabe mejor", insiste Miquel Angel. Y surge Toni y la lía.

"Yo creo que quienes dicen que quieren enfrentarse a los mejores, a los campeones, no dicen la verdad. O hablan de cara a la galería. Simple cuestión de imagen", señala el entrenador del número dos del mundo. "Para mí, cuanto más lejos esté Federer, mejor. Como si se quiere retirar. Sin él, a Rafel le iría muchísimo mejor, ¿no? Pues de eso se trata". No es un problema de ser resultadista, que dirían los futboleros, es un problema de ser prácticos. "Tú juegas las finales para ganarlas. Luego, con el paso del tiempo, nadie se acuerda de quién fue tu rival, a quién ganaste. Porque, por ejemplo, ¿a quién derrotó Bruguera en sus dos finales de París, os acordáis?".

-"Ni idea", digo yo.

-"No me acuerdo", suelta Miquel Angel.

-"A Courier y Berasategui", puntualiza con memoria tenística el niño.

"Exacto", redobla su entrenador, orgulloso de que lo recuerde. "Es evidente que está muy bien ganar al mejor, pero, para mí, Puerta fue el mejor en aquel Roland Garros. Y Federer, lo ha sido en el último. Pero yo tengo clarísimo que Federer deseaba que la semifinal la ganase Ljubicic para no tener que enfrentarse a ti, pues le habías ganado ya tres veces. Yo, si pudiese escoger a los rivales, jamás elegiría a Federer. Si no va al torneo, mejor; si lo eliminan a la primera, súper".



El don natural



Hablamos de las cualidades que ha de tener un campeón, sea del deporte que sea. Y, en principio, coincidimos todos en que se parte de algo que, se tiene o no se tiene, imposible de comprar: el don natural para jugar a algo, a lo que sea. "Yo no sé cómo se convierte a un joven en campeón", apunta Toni Nadal, "pero sí sé qué tipo de campeón quería que fuese mi sobrino. A mí me gusta la imagen de un tipo serio, que cultiva su don natural con trabajo".

El debate se amplía a otros deportistas. Miquel Angel sonríe cuando pronuncia el nombre de Romario, un prodigio, pero poco trabajador. "A eso me refería yo: no me hubiese gustado que Rafel ofreciese la imagen de Romrio, un tipo con un don para el fútbol prodigioso, pero....".

Y salta Rafel: "El don es importante, ¡claro que lo es!, pero el trabajo lo es más. Uno entiende el juego de la forma que lo trabaja. Nosotros hemos entendido siempre el juego como esfuerzo. Pero, para mí, hay una cosa tan o más importante que el don y el trabajo: la capacidad de aprovechar al máximo el entrenamiento".

De acuerdo, sí, de acuerdo, señalamos todos.

"Yo no soy el que se entrena más del circuito", continúa exponiendo Rafel, ya con todo el mundo boquiabierto. "Es más, los hay que se entrenan muchísimo más. Pero sí soy de los que se entrenan con mayor concentración. Y eso, Toni, no es un don. Nadie nace con ese don. Has sido tú, con tu manera de tratarme, de enseñarme y, por qué no decirlo, de corregirme cuando algo hacía mal, quien ha despertado en mí esa capacidad de concentración".

Y el tema aumenta. Y mejora. Con la aportación de todos. "Un auténtico campeón jamás pregona lo que trabaja. Trabaja y punto. Sabe que es la única manera de alcanzar o mantenerse en la cima. Ninguno de los que está arriba, ninguno, vive de su don, vive de su trabajo", dice Miquel Angel.

Habla Toni. "Entre todos vamos encontrando el camino. Hablamos de don, de trabajo y de capacidad de concentración en el entrenamiento. Y podríamos añadir, también, la cabeza. Hay que tener cabeza, hay que saber aguantar la presión, tener capacidad de sufrimiento. Recuerdo que yo entrenaba a un chavalito muy bueno, incluso con cierto don, pero en cuanto fallaba tres reveses, se rendía. ¿Por qué?, porque su cabeza le decía que no superaría ese obstáculo. Y así era".

""Estoy harto de ver compañeros que se entrenan cinco horas al día y no les veo avanzar en la medida que se entrenan", señala Rafel. "No les cunde". Y es, entonces, cuando Rafel habla de compañeros como Moyá ("la gente tiene una imagen muy falsa de él, creen que no se entrena y la verdad es que trabaja duro") o Verdasco ("seguro que él sabía, sin que nadie se lo dijese, cómo golpear el drive, le salía natural") a quienes otorga otras capacidades que él, dice, no posee.

"Eso, hablemos de capacidad en lugar de don", comenta Toni, como si hubiese encontrado la lámpara de Aladino. "Veamos. Rafel tiene una capacidad de pegarle al drive de un 8; Moyá, de un 10. De pegar el revés, de un tal; su saque es un cual...pero la mentalidad, la cabeza, de Rafel para el tenis es un 10 o un 9. La de David Nalbandián, un 5. Me diréis, vale, todo es mejorable. Sí, pero no. Hay cosas que se tienen o no se tienen".

Don. Entrenamiento. Cabeza. Decisión. Concentración. Ganar o perder. Palmarés. Historia. Y, mientras le dábamos vueltas a estas cosas, el niño bicampeón lanzó una sentencia demoledora.



Jugársela cada semana



"En el tenis, cada semana te la juegas, ¡cada semana! En el fútbol, lo siento, pero sólo te la juegas cuando firmas. Firmas y se acabó. Sí, aspiras a ganar, cierto, pero no te la juegas cada semana. Yo ahora me voy a Chennai (India) donde debuto, ¡ojalá me vaya bien!; luego vuelo a Sidney y me eliminan a la primera; juego el Open de Australia y caigo en cuartos. Y ya no soy tan bueno, ya no soy nadie ¡nadie!", exclama ´el niño´ como un grito de protesta por verse sometido cada día al juicio final. O casi.

El muchacho que hoy se enfrentará a Fernando González es un tipo con suerte. Lo sabe y da gracias a Dios por ello. Pero es algo más, es miembro de una familia deportista, que ha sabido inculcarle la disciplina del trabajo, del sacrificio, enseñándole el mejor camino: trabajar para cultivar su don. "Nadal es lo que necesita el tenis", dice John McEnroe, otro que tal. "Un chico al que le gusta estar ahí, exponerse, jugar para el público". Jim Courier, otro grandote y bueno de verdad, asegura que "a Rafael le encanta la batalla y no le importa perder el primer set; cuando arranca el segundo, ahí está él dispuesto a recuperarse".

Y pienso en Pau Gasol, claro: "Nadal es una bendición para el deporte español. Es un ejemplo para todos los jóvenes".

Contradanza

Gracias jafl, esto es una joyita para entender mejor a Rafa. Y a Nalbandian..., je je. Seguro que se les escapó con lo discretos que son.

gomcar

"Eso, hablemos de capacidad en lugar de don", comenta Toni, como si hubiese encontrado la lámpara de Aladino. "Veamos. Rafel tiene una capacidad de pegarle al drive de un 8; Moyá, de un 10. De pegar el revés, de un tal; su saque es un cual...pero la mentalidad, la cabeza, de Rafel para el tenis es un 10 o un 9. La de David Nalbandián, un 5. Me diréis, vale, todo es mejorable. Sí, pero no. Hay cosas que se tienen o no se tienen".

mmmmmmmm.
Fuera de lugar el comentario.

ASHURA

Cita de: jafl en 24 de Enero de 2007, 09:06


Don. Entrenamiento. Cabeza. Decisión. Concentración. Ganar o perder. Palmarés. Historia. Y, mientras le dábamos vueltas a estas cosas, el niño bicampeón lanzó una sentencia demoledora.



Jugársela cada semana

"En el tenis, cada semana te la juegas, ¡cada semana! En el fútbol, lo siento, pero sólo te la juegas cuando firmas. Firmas y se acabó. Sí, aspiras a ganar, cierto, pero no te la juegas cada semana. Yo ahora me voy a Chennai (India) donde debuto, ¡ojalá me vaya bien!; luego vuelo a Sidney y me eliminan a la primera; juego el Open de Australia y caigo en cuartos. Y ya no soy tan bueno, ya no soy nadie ¡nadie!", exclama ´el niño´ como un grito de protesta por verse sometido cada día al juicio final. O casi.


HOy he leido este reportaje en el Diario de Mallorca y... la verdad es que me he quedado con esto.
Me ha parecido un mal augurio, porque lo he visto antes del partido y luego he pensado "pero es una verdad como un templo".


"Los sueños solo tienen sentido porque nos esforzamos en hacerlos realidad"  (Motoko Kusanagi)