Autor Tema:  Lili Alvárez  (Leído 5923 veces)

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Lili Alvárez
« en: 11 de Marzo de 2009, 17:16 »
Si hay una imagen que resume lo mejor de la España que se asomaba al siglo XX con capacidad para todo lo bueno y todo lo nuevo, esa es la de Lilí Alvarez disputando la final del Campeonato de Tenis de Wimbledon en 1926, 1927 o 1928, que las tres disputó aunque no ganara ninguna.

Era una síntesis de elegancia, belleza y distinción como no se ha uelto a ver en las pistas de tenis. Y esa imagen correspondía perfectamente a una de las personalidades más interesantes de nuestra época, una mujer que al morir en Madrid, el 8 de julio de 1998, a los 93 años de edad, cerraba con una media volea sensacional, el que siempre fue su mejor golpe, una vida que siempre entendió como un partido de tenis en el que no valía la pena quedarse en el fondo de la pista.

Elia María González-Alvarez y López-Chicheri nació por casualidad en el Hotel Flora de la ciudad de Roma, el 9 de mayo de 1905. Fue bautizada en San Juan de Letrán, nada menos, y bajo ese signo de cosmopolitismo elegante discurrió la primera parte de su vida.

Por la delicadísima salud de su madre, Lilí pasó los años de su infancia en Suiza, y allí se aficionó a todos los deportes y sobre todas las superficies, desde el esquí sobre nieve al patinaje sobre hielo, desde el tenis o la equitación al billar, que empezó a jugar a los cuatro años, subidita a una silla.

Tenía una constiutción física prodigiosa, al tiempo esbelta y sólida, fibrosa y finísima. Las facciones delicadas y una figura que ni pintada por Rafael de Penagos para las ilustraciones del Blanco y Negro albergaban un carácter férreo y aventurero, una decisión y un valor a toda prueba para emprender cualquier juego. A los 11 años ganó su primer trofeo de patinaje sobre hielo. A los 14, su primer campeonato de tenis. A los 16, la Medalla de Oro de patinaje en Saint-Moritz. Y como además le gustaba divertirse sin renunciar nunca a la competencia, ganó también el campeonato de tango de Alemania.

Pero el deporte para el que reunía mejores condiciones era el tenis. Su progresión fue vertiginosa y, en un primer momento, mundana. Cuando, con 18 años, se trasladó a vivir a la Costa Azul con su familia, era la contrincante más buscada por todas las celebridades de la aristocracia y la política que solían pasar allí los interminables veranos de entonces, especialmente Gustavo V de Suecia, con el que jugaba habitualmente en Cannens.

Lilí buscaba emociones fuertes y le dio también por el automovilismo. Correr y competir eran una misma cosa para ella, así que a los 19 años ganó el Campeonato de Cataluña de Automovilismo. Viendo que ahí no tenía rival se concentró en el tenis y en sólo dos años de práctica se plantó en la final de Winbledon, ayer como hoy el campeonato más imporatnte del mundo. Ese fue el momento en que los españoles y, sobre todo, las jóvenes españolas, se encandilaron con su preciosa figura vestida con camisa de hilo y falda larga, toda de blanco con una cinta muy ancha, aturbantada, en el pelo negro cortado a lo garçon.

Otras veces llevaba la cinta y una rebeca de hilo rojas, siempre sobre el uniforme blanco de rigor, incluidas las medias y los zapatos bajos. Aún estaba más guapa. Y el gesto de concentración era insoportablemente atractivo, tan demoledor como su drive.

Cuando en 1926 disputó su primera final en Wimbledon, contra la inglesa Kathleen Kitty Mac Kane, tuvo el partido en la mano. Había perdido el primer set por 6-2, pero animada por el público, entre el que estaban los reyes de España Alfonso XIII y Victoria Eugenia, le dio la vuelta al marcador, ganó el segundo set y se puso en el tercero y definitivo con cuatro juegos a uno y ventaja de 40-15. Entonces, según decía ella, «se le fue el santo al cielo» y perdió el título que ya casi tenía en el bolsillo.

Lilí siempre recordó aquel partido, pese a su final, como el más bonito de su vida. Quizá porque a pesar del resultado había demostrado que era la mejor. En cambio, en los dos años siguientes, le tocó enfrentarse en la final a la mejor tenista de la época, la estadounidense Helen Willis, que sí era claramente superior a The senorita, como la llamaba siempre la prensa anglosajona. Y es que aquella mujer de veintipocos años presumía de su origen y además exhibía un carácter muy español en las reuniones más encopetadas de la Europa posterior a la Primera Guerra Mundial.

Se hizo mundialmente célebre una anédota protagonizada por nuestra deportista y el victorioso mariscal francés Foch, que incurrió en la galantería relamida de decirle:

- No me atrevería a proponerle un partido de tenis a esta señorita...

A lo que Lilí respondió, fulminante:

- No se preocupe mariscal. Yo tampoco le declararía a usted la guera.

Y es que The senorita, que ganó en dobles el Roland Garros de 1929, era una feminista convencida, que no pasaba por la condescendencia machista, aunque apreciaba, como persona notablemente culta y cultivada, el talento y el ingenio. Por supuesto, eso le ocasionó a Lilí Alvarez bastantes contrariedades, pero las sobrepasaba fácilmente con el passing-shot de su carácter. No es que se creciese ante la adversiad; es que le gustaba provocarla, para darse el placer de vencerla.

Convertida en una celebridad, se sintió tentada por el periodismo y empezó a escribir para el Daily Mail de Londres. Desde la proclamación de la II República Española en 1931 envió crónicas parlamentarias y políticas, poniendo especial atención a los cambios que tenían lugar en la mujer española.

En 1934, el cambio le ocurrió a ella: se enamoró y se casó con un diplomático y aristócrata francés, el conde la Valdéne, pero su matrimonio corrió la misma suerte trágica de su país. En 1939, después de perder al hijo que esperaba, se separó de su marido para siempre. Nunca se supo qué había ocurrido para que una persona tan religiosa como Lilí rompiera su pareja, pero debió de ser algo muy grave y muy hondo, tan terrible como todo lo que había sucedido en España y empezaba a suceder en todo el mundo. Siempre se negó a escribir sus Memorias, así que el secreto quedó donde seguramente debía quedar: en su almario. Decidió vivir en España en 1941 y siguió practicando deporte, o sea, ganando campeonatos. Lo hizo en automovilismo y en esquí, del que fue campeona española. Pero tuvo un altercado en Candanchú, con los federativos de la época, cuya siniestrez es perfectamente imaginable. Se les ocurrió la brillante idea de dejar esperando a las mujeres mientras esquiaban los hombres y ella los puso de chupa de dómine. La acusaron de «ofensas a España», confundiéndola seguramente con su bigotito. Al poco de expulsarla de la Federación volvieron a admitirla, pero ella ya no quiso competir más y se dedicó al deporte privadamente. Por cierto, hasta su ancianidad.

Comenzó entonces una carrera como escritora de tipo religioso y feminista, mixtura difícil. En 1946 publicó Plenitud. En 1951 dirigió al V Congreso Feminista Hispanoamericano un vibrante discurso: La batalla de la feminidad.

En 1956 salió en Tierra extraña, escrito con gran repercusión en ambientes católicos no oficiales y que inició su serie de libros sobre la espiritualidad seglar y el compromiso con los desfavorecidos. Contaba con la amistad especial de Guillermo Rovisora, un dirigente obrero de la época, y de Tomás Malagón, cura obrero de la HOAC.

Quizás su título más «alegre y rápido», como ella misma definía su tenis, sea Ideario de una beata atípica. Pero también Feminsimo y espiritualidad, El seglarismo y su integridad o La religiosidad masculina y su desdicha. Dedicó al deporte El mito del amateurismo y reflexionó sobre feminidad, deporte y religión en Mi testamento espiriutal, Revivencias, La vida vivida y La gran explicación desde la vida y el deporte, que presentó en público poco antes de su muerte.

En el mundo intelectual, Lilí Alvarez fue como en el deportivo; una excepción. O más precisamente: alguien excepcional.

Tuvo que vivir tantos años para ver el triunfo de Conchita Martínez en Wimbledon, siete décadas después de sus éxitos. Cuando el tenis español volvió a los más alto, en la final de la Copa Davis contra Australia, Lilí viajó a Sidney y escribió para ABC: «En el recinto de "White City".. cuando la banda militar tocaba nuestro himno nacional, se me saltaban las lágrimas y pensaba: ¿qué hay hoy en día que reporte así, abiertamente, manifiestamente, multitudinariamente, más gloria, más alabanza a España, que este juego limpio que todos juegan?». Nadie lo ha jugado mejor que Lilí Alvarez.

http://www.segundarepublica.com/index.php?opcion=2&id=54
« Última modificación: 11 de Marzo de 2009, 20:39 por Soni@ »

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Lili Alvárez
« Respuesta #1 en: 11 de Marzo de 2009, 17:19 »
Finales individuales de Grand Slams 
Subcampeonatos (3) 
Año Campeonato                   Rival en la Final                     Marcador Final
1926 Wimbledon                      Kitty McKane Godfree           2-6, 0-6
1927 Wimbledon Championships  Helen Wills                          2-6, 4-6
1928 Wimbledon Championships  Helen Wills                          2-6, 3-6

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Lil%C3%AD_%C3%81lvarez"
« Última modificación: 11 de Marzo de 2009, 20:39 por Soni@ »


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Lili Alvárez
« Respuesta #2 en: 11 de Marzo de 2009, 17:38 »
Visita virtual a la exposición: "Lilí Alvarez, Historia, deporte, cultura, mujer"

http://www.deportejoven.es/deportejoven/deportejoven/informacion-institucional/Lili-Alvarez/exposicion-lili-alvarez.pdf
« Última modificación: 11 de Marzo de 2009, 20:39 por Soni@ »

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Re: Lili Alvárez
« Respuesta #3 en: 13 de Marzo de 2009, 07:53 »
tarda en cargarse pero merece la pena. mucho hizo mucho lilí por las mujeres y por la imagen de españa.

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Lili Alvárez
« Respuesta #4 en: 14 de Marzo de 2009, 14:20 »
Lilí Álvarez (9 de mayo de 1905 – 8 de julio de 1998), polideportista competidora, tenista internacional, escritora, y periodista española.

Elia María González-Álvarez y López-Chicheri nació en el Hotel Flora, en Roma, Italia, durante una larga estancia de sus padres españoles. Se crió en Suiza y desde temprana edad comenzó a competir en una variedad de deportes. A los 11 años ganó su primera competición de patinaje sobre hielo y después el campeonato de patinaje sobre hielo de Saint-Moritz.

Ganó su primer torneo de tenis a los 14 años. Persona de todos los deportes, Álvarez fue Esquiadora alpina, Equitadora, y conductora de coches de carreras, la cual ganó el Campeonato de Cataluña de Automovilismo a los 19 años.

Lilí Álvarez fue pionera en el tenis femenino Español y fue la jugadora más dominante de su país en el 1920. Entre el 1926 y el 1928 consiguió 3 finales consecutivas en el Wimbledon Championships. Acorde a la Campeona de tenis Americana Helen Wills, con quien Álvarez perdió el título Wimbledon 2 veces, el juego de Álvarez fue "Inusualmente atrevido".

En 1929 Álvarez hizo equipo con la jugadora holandesa Kornelia Bouman para ganar el título ´´dobles femeninos´´ en el Open Francés. Al año siguiente, Álvarez ganó el título de singles del Open Italiano, acontecimiento que no se repitió por ninguna otra fémina española en 63 años hasta que Conchita Martínez ganó el campeonato Italiano en 1993.

En 1927 Lili de Álvarez escribió un libro en inglés publicado en Londres con el título ´´Modern lawn tennis´´. En 1931 commocionó el mundo del tenis jugando el los campeonatos de Wimbledon con una falda de tenis dividida diseñada especialmente por la diseñadora Elsa Schiaparelli que fue la precursora de los pantalones cortos. Ese año, Álvarez, comenzó escribiendo artículos políticos de España para el periódico británico Daily Mail.

En 1934 Lili de Álvarez se casó con el conde de Valdéne, un aristócrata francés. En 1939, perdió a su único hijo y la pareja pronto se separó. Volvió a su hogar en España en 1941 donde continuó activa en los deportes y comenzó a escribir tópicos femeninos y religiosos, publicando su libro, ´´Plenitud´´ en 1946. Activamente, apoyó el movimiento mundial femenino y en 1951 realizó una charla titulada ´´La batalla de la femenidad´´ en el Congreso Hispano-Americano femenino. A lo largo de los años, escribió muchos libros más.

Lili de Álvarez murió en Madrid en 1998.

Fuente: wikipedia

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Lili Alvárez
« Respuesta #5 en: 14 de Marzo de 2009, 14:22 »
La prodigiosa vida de Lilí Alvarez

Elia María González-Alvarez y López Chicheri en la vida real.Lilí Alvarez (1905-1998) en las pistas de tenis. Y en los campos de golf. Y ante la mesa de billar. Y al volante de un automóvil.Y en la falda de una montaña. Y en las pistas de tenis... Ése, Lilí, era su nombre de guerra en la vida pública, ya fuera en el deporte o más allá. Era un ser humano muy especial, que seguramente nació muchos años antes de lo que en realidad le correspondía.Su figura, considerada un ejemplo para muchas mujeres que vinieron después, se recuerda en el Círculo de Bellas Artes hasta el próximo 27 de diciembre.

La muestra, que ha sido organizada por la consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid y por la Fundación Deporte Joven, busca profundizar en la biografía de una deportista de elite que destacó como tenista (fue tres veces finalista en el torneo londinense de Wimbledon); como esquiadora (campeona de España en 1940), en automovilismo (se impuso en el circuito catalán) y como patinadora (medalla de oro internacional en 1921). Además, fue la primera mujer que representó a España en los Juegos Olímpicos: lo hizo en París en 1924.

En los rincones de la sala Antonio Palacios del Círculo se exhiben decenas de objetos utilizados por Alvarez a lo largo de su vida: raquetas de tenis, botas de esquí, trofeos, artículos personales o algunos de los libros publicados por ella después de abandonar la actividad deportiva e iniciar una fecunda trayectoria intelectual: era amiga de Reyes (Alfonso XIII, Gustavo de Suecia), de políticos (Winston Churchill), de escritores. Una personalidad, relatan sus contemporáneos, capaz de brillar igualmente en los terrenos de juego y en los salones de la alta sociedad.

Nacida en Roma en 1905, los primeros años de la vida de Alvarez transcurrieron en Suiza, donde su entorno (debido a la delicada salud de su madre) vivía acorde con las costumbres de la nobleza europea de principios del siglo pasado. Los constantes viajes de su familia a lo largo y ancho de Europa ofrecen muchas pistas para explicar el carácter posterior de Lilí Alvarez y su lucha permanente en favor de los derechos de las mujeres.

Patinaje a los cuatro años

Lilí no maduró en los colegios, sino en los salones de la alta sociedad; no tuvo un hogar fijo, su casa eran los hoteles donde vivían circunstancialmente los suyos. Vivió en permanente contacto con la naturaleza y dominó desde muy joven diferentes idiomas.Además, comenzó a interesarse por el deporte desde temprana edad: a los cuatro años ya patinaba sobre hielo y mostraba una destreza inaudita en el billar.

El patinaje sobre hielo nunca le entusiasmó, pero aún así a los 16 años consiguió la medalla de oro de los exámenes de la escuela de Davos (años más tarde abandonaría esa especialidad debido a una lesión, dedicándose al esquí). En aquella época fue cuando comenzó a empuñar en serio la raqueta y a ganar los primeros torneos de renombre. Tras finalizar la I Guerra Mundial, su familia se trasladó a Alemania y después, a París. Aunque en 1924 se proclamó Campeona de Cataluña de Automovilismo, el tenis se convertirá en la actividad central de su vida.

La exposición del Círculo de Bellas Artes recibe al visitante con un vestido original de tenis utilizado por Alvarez, además de las raquetas y las pelotas que empleaba. Un traje blanco inmaculado que recuerda el espíritu de aquellos años 20: Lilí sobre el césped de Wimbledon, torneo en el que alcanzó su primera final en 1926 (repitió en 1927 y 1928).

Después de conseguir el único Grand Slam de su palmarés, en 1929, abandonó la elite del tenis (volvería a competir de manera puntual), convirtió el deporte en una afición (le apasionaba el alpinismo) y se dedicó a ensanchar sus horizontes intelectuales. Durante la II República, el Daily Mail le ofreció el puesto de corresponsal en Madrid (también cubrió la Guerra Civil).

Feminismo militante

A medida que pasaban los años, el feminismo comenzó a ocupar una parte importante en las preocupaciones de Alvarez. Se casó en 1934 con el Conde de Valdene, del que se separó años después al perder el primogénito que esperaban. «Los maridos parecían tutores y eso me indignó. Las mujeres somos idiotas porque nos han hecho idiotas», dijo. Su feminismo indómito le costó el título de campeona de España de esquí de 1941, que perdió después de acusar de machismo al jurado.

Reaccionó con energía en contra del franquismo y militó decididamente en favor de la causa de las mujeres hasta el final de sus días.Por ellas y por sus objetivos pronunció conferencias, participó en actos e intervino en mesas redondas. En el Círculo de Bellas Artes las vitrinas acogen algunos de los libros que escribió sobre los temas que marcaron su existencia: las mujeres, el deporte y la religión.

Fuente: el mundo


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Lili Alvárez
« Respuesta #6 en: 14 de Marzo de 2009, 14:23 »
Una exposición de la Comunidad de Madrid recoge el trayecto de Lilí Álvarez como deportista, escritora y mujer

 
La viceconsejera de Cultura y Deportes, Isabel Martínez-Cubells, acompañada por el director general de Deportes, Rafael Blanco, y la comisaria de la exposición, Catalina Riaño, presentó esta mañana en rueda de prensa la exposición 'Lilí Álvarez: historia, deporte, cultura, mujer'. La muestra estará abierta al público del 2 al 27 de diciembre en el Círculo de Bellas Artes.

La exposición, organizada por la Consejería de Cultura y Deportes y la Fundación Deporte Joven, en colaboración con el Consejo Superior de Deportes y el Círculo de Bellas Artes, plasma la trayectoria profesional de esta pionera del deporte femenino en nuestro país. La muestra realiza un recorrido por las distintas facetas de su vida a través de objetos personales, trofeos, fotografías y diversos documentos.

Elia María González-Álvarez y López-Chicheri (Lilí Álvarez) ha sido una pionera del deporte femenino en España con una trayectoria deportiva marcada por el éxito en diferentes deportes. Según aseguró Martínez-Cubells, "fue una mujer cosmopolita, con una personalidad única y singular que encarnaba con especial brillo las cualidades del éxito, convirtiéndose en un ejemplo de eficacia y eficiencia".

DESTACADA TENISTA

Lilí destacó como tenista ya que entre otros logros fue finalista en Wimbledon y Roland Garros, pero además practicó el esquí de competición (campeona de España en 1940), el automovilismo (ganadora del circuito catalán en 1924) y el patinaje (medalla de oro internacional en 1921).

Sin embargo, la principal aportación al deporte femenino de Lilí Álvarez fue en 1924, cuando representó a España en los Juegos Olímpicos de París, siendo la primera mujer que participaba en este tipo de competiciones.

Además, fue una de las primeras profesoras de Educación Física españolas y una prolífica escritora e intelectual: publicó innumerables artículos y libros relacionados con el deporte y la filosofía. A través de su vida y de sus continuos escritos, adquirió un compromiso de lucha por mejorar la situación sociocultural y deportiva de la mujer de su época.

'Lilí Álvarez: historia, deporte, cultura, mujer' es una exposición biográfica en la que se ha querido recupera su vida y su obra con el fin de conocerla desde tres puntos de vista diferentes: en el ámbito privado, deportivo y literario.

En el terreno privado, la exposición muestra a Lilí Álvarez como mujer, a través de reproducciones fotográficas, reflexiones, pensamientos suyos, así como objetos y documentos personales. Con respecto a su faceta deportista, la exposición profundiza en la siempre controvertida relación entre el deporte y la mujer en la España de la primera mitad del siglo XX. La exposición también ofrece una visión de Lilí Álvarez como una consumada escritora en cuyas obras la mujer, el deporte y la religión adquieren protagonismo.

Fuente: lukor

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Lili Alvárez
« Respuesta #7 en: 14 de Marzo de 2009, 14:27 »
Lilí Álvarez: una vida deportiva


[youtube=425,350]reVXINFb3b4[/youtube]



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Lili Alvárez
« Respuesta #8 en: 29 de Junio de 2010, 21:07 »
Lilí Álvarez, la primera española que brilló sobre la hierba londinense

No hay muchos españoles que puedan decir que hayan destacado sobre la hierba de Wimbledon. Lilí Álvarez, uno de los grandes referentes del tenis nacional y mundial de los año 20, fue la primera jugadora de la 'Armada' en jugar una final sobre el verde londinense. Lo hizo en tres ocasiones consecutivas, pero no consiguió la victoria en ninguna de ellas. En 133 años de torneo, sólo Arantxa Sánchez Vicario ha conseguido superar en finales a Líli (4), que ha jugado las mismas que Rafa Nadal y Virginia Ruano (3).

La vida de Elia María González-Álvarez y López-Chicheri, más conocida por Lilí Álvarez, bien valdría para escribir un libro o llevarse al cine. Nació en Roma el 9 de mayo de 1905 en el seno de una familia de burgueses y aristócratas, se crió en Suiza y fue un símbolo del deporte español, bandera que defendió en las múltiples competiciones que participó. Desde jóven sobresalió por ser multidisciplinar. Practicaba el billar, el alpinismo, la quitación, el esquí y pilotaba coches de carreras, si bien destacó por encima de todo como tenista y patinadora.


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Re: Lili Alvárez
« Respuesta #9 en: 18 de Noviembre de 2010, 09:34 »
http://www.vanitatis.com/noticias/carmen-laforet-lili-alvarez-cartas-amor-20101118-11820.html

Hubo años en los que ciertos amores prohibidos se disfrazaban de amistad por cuestiones obvias. La tenista Lilí Álvarez y la afamada escritora Carmen Laforet se conocieron en junio de 1951. Algunos supieron de su íntima relación, pero casi nadie conocía la existencia de la correspondencia que ambas mantenían y que ahora la revista Marie Claire saca a la luz.

“Antes pensaba que esta confianza espiritual se debería tener sólo con el marido. Ahora estoy totalmente segura de que ningún hombre la merece ni la quiere ni sabe qué hacer con ella”, escribiría Laforet a la deportista pocos meses después de conocerla. Por aquel entonces, la autora de Nada contaba con 29 años y, tras encontrarse con Álvarez en una lectura en casa del poeta canario Claudio de la Torre, quedó maravillada por la fuerza y la visión del mundo de la tenista, además de periodista y escritora, que por aquel entonces tenía 46 años.
 
A pesar de la diferencia de edad, las dos mujeres congeniaron, tanto que ahí comenzó una relación de amistad que seguiría hasta 1958, momento en el que la cercanía y las confidencias dejaron paso a la frialdad y a la distancia. Según las epístolas, al conocer a Lilí, Laforet buscó refugio en el misticismo, lo que influyó notablemente en su obra, que iniciaría con tan sólo 22 años y la publicación de Nada (Premio Nadal 1944). Esas creencias religiosas marcarían no sólo su obra, sino también su relación con la deportista, que vio como el último embarazo de Laforet daba el golpe definitivo a su relación.
 
“¿Sería cristiano que yo ahora que comulgo todos los días limitase la natalidad de mis hijos por miedo a todos los inconvenientes prácticos y afectivos? Dime, querida mía, ¿cuál es la lógica de nuestra conducta?”, le diría Laforet en una de las últimas epístolas. “Yo sé –me parece– que me tienes que seguir queriendo aunque siga mi camino de Cristo, con todos sus inconvenientes, con todas sus espinas, con todas sus tormentos físicos... y, añado, espirituales”, sentenciaba en aquella carta que obtuvo una respuesta triste por parte de la tenista: se sentía herida y aseguraba no poder volver a creer en su amiga.
 
“Yo, en cambio, te espero con los brazos tendidos... Tengo que esperarte. O bien tirarme al surco y marcharme contigo todo recto, caminito del infierno, cosa que tú eres la primera en prohibir... como es natural”, le respondería entonces Laforet, para añadir con sinceridad: "No, niña mía. Aunque tú te obstines en creerlo y en disfrazarlo, en tu sufrimiento no hay nada espiritual (como nada espiritual hay en el mío, cuando sufro también) y hay que saberlo, y hay que querer purificarse".
 
De nada sirvió aquella franqueza, puesto que no lograría salvar in extremis ni su relación de amistad ni la epistolar. Una nota manuscrita en la que decía: “No me verás más. Adiós”, firmada por Lilí Álvarez, cerró un capítulo en la vida de dos de las mujeres más influyentes del siglo pasado y siete años de una amistad intensa e íntima.